Mundial Sudáfrica 2010
May 14th, 2010 by admin
VIII- El Mundial de Paul (El pulpo)

Qué Messi, qué Ronaldo, qué Kaká, qué Villa, qué Sneijder, la verdadera figura del Mundial 2010 es Paul, el pulpo adivino de Oberhausen (Alemania). A él le entregaría ya el Balón del Oro, el premio que distingue al mejor jugador del torneo. O, mejor dicho, teniendo en cuenta sus dotes de adivinador, le haría entrega de una bola de cristal de Murano.
Este cefalópodo es el centro de atracción desde que su trabajo como vidente en el acuario Sea Life de esa ciudad lo llevó a predecir los resultados de los partidos de Alemania en Sudáfrica. Tras haber advertido la derrota de los germanos contra Serbia (0-1) y las victorias ante Ghana y Argentina (1-0 y 4-0), y la caída versus España (0-1), el buen Paul se ha convertido en una celebridad de la talla de Paris Hilton, pero con mayor cabeza.
Por eso no sería raro que en un futuro los ejecutivos de Adidas, Nike o Puma se pelearán por vestirlo con sus ropas para el próximo campeonato -En Asia, las maquilas de estas compañías confeccionarían camisetas con nueve huecos (para que pueda sacar cabeza y ocho brazos)-. Tal vez, por su origen británico, la reina Isabel II le dé el título de ‘Sir’. Y no sería extraño tampoco que los representantes de Ronaldo o de Kaká lo quisieran meter en la cuerda de sus jugadores para manejarle los contratos y decirle qué decir y qué no decir en las ruedas de prensa ¡Ah! Y claro quedarse con el 10% de todos los negocios que firmaran. Eso sí, los que sí estarán asustados serán los de la FIFA y las casas de apuestas, pues el molusco les podría llevar a acabar con el negocio que han hecho de este deporte.
En fin, que tal es el éxito del ejemplar, que hasta imitaciones ya tiene. Como el cuy Jimmy, que en Perú vaticinó una final Alemania-Uruguay. Ante tal yerro, el roedor ya perdió toda credibilidad. Pero si esto sigue así, tratando de no ser plato de restaurante y dedicando parte de su tiempo a hacer de oráculo, será fácil ver en los próximos mundiales al bacalao Pedrinho de Portugal; a la llama Eva de Bolivia; a Manolo, el cerdo ibérico o a Paola, la gallina del sancocho valluno.
Tan estrella es Paul que RTVE y Telecinco transmitieron en directo, vía internet, las predicciones que el pulpo hizo sobre la final y el tercer puesto, dando como ganadores en Sudáfrica a España y Alemania contra Holanda y Uruguay. Diez minutos tardó para escoger a Alemania, pero el España-Holanda lo vio muy claro y se tomó un minuto. Lo seguí pegado a mi Dell Inspiron 6000 y fue como ver la llegada del hombre a la luna. Un pequeño mejillón para Paul, un gran paso para la ‘pulpanidad’. Y no es que sea un experto en pulpos o que crea en adivinos, pero a la hora de pensar en esto, me quedo con esta frase: “Sólo los niños, los borrachos… y el pulpo Paul dicen la verdad”.
VII- El Moulin Bleu

El Moulin Rouge es, para quienes no hayan estado en París, leído en algún libro, oído por boca de otro, visto en el cine o la TV, o navegado en Internet -esas otras formas de viajar por el mundo-, un histórico cabaret en la capital francesa. Situado en el barrio Pigalle, en el Boulevard de Cliché, en 1889 comenzó siendo un sitio en donde, al ritmo del cancán o el streptease, se daban cita todo tipo de malandros, artistas y políticos para disfrutar de los placeres que la oscuridad de la noche les permitía. Ahora es poco lo que queda de esa ‘Taberna del infierno’, como la definió el escritor ruso Andrey Bely (Borís Nikoláyevich Bugáyev). Con el tiempo, el rojo se ha desteñido para transformarse en una postal, tipo decorado de Walt Disney, en la que hordas de turistas hacen fila para ser fotografiados.
Pero esta semana, los franceses tienen que estar felices. El viejo espíritu del Molino Rojo reapareció. Bueno, no tiene el mismo color, ahora es azul, pero guarda el mismo tono de bohemia y oscuridad. No hay bailarinas ni frenesí de plumas, sí mucho linimento y conserva el streptease de piernas, pero no de mujeres sino de jugadores de fútbol. Porque si no se han dado cuenta, el viejo Molino Rojo reapareció para el Mundial de Sudáfrica en el vestuario, la concentración y hasta en el Free State de Bloemfontein. Estadio este en el que Francia jugo su último partido del torneo. ¡Perdón! escenario donde el Moulin Bleu hizo la última presentación en su despedida de Sudáfrica. Es más, el morbo, “esa atracción hacia acontecimientos desagradables”, hizo que dejara de lado la definición del grupo A, entre México y Uruguay, y me sentara frente al televisor para ver el espectáculo de los galos. Y se confirmó lo que se veía venir. Bien dicen los abuelos: “lo que mal comienza, mal acaba”. Es el caso de esta triste Francia en el Mundial. Pero todo esto empezó a fraguarse mucho antes. Juzgada moralmente por una mano de Henry que la clasificó al torneo, en detrimento de Irlanda. Y cuando la marea de este escándalo estaba baja, apareció la voluptuosa Zahia Dejar que, supuestamente, prestó sus servicios como prostituta a Benzema (no fue llamado finalmente), Ribery y Govou. Algunos medios sospecharon de más y hasta hubo gente que pidió que la mujer pasara a ser otro de los patrocinadores oficiales de la Selección, al lado de los Carrefour, Crédit Agricole y GDF. Los mismos que hoy estudian retirar el apoyo económico al equipo por su desempeño. Cosa que no le preocupará a la Federación Francesa de Fútbol, pues este Moulin Bleu puede explotarse más y mejor que el viejo Molino Rojo. Eso sí, siempre que lleven al bailarín Anelka y al director Raymond Domenech, guiado por las estrellas. No las de fútbol sino las del cielo.
VI- La pelota se fue por encima del paralelo 38

Terminó la primera semana de Mundial. Ya todos los 32 equipos se estrenaron. Y por encima de los de siempre, hubo una selección que centró mi atención más que todas. No fue la Italia irregular, ni el Brasil sin brillo, menos la Alemania potente, ni la Francia deslucida. Olvídense de la Sudáfrica local, la Inglaterra sin portero, la Nigeria casi eliminada, el Uruguay con garra, la Argentina efectiva y una España en transición, de favorita a derrotada.
El equipo que me lleva a escribir no vale ni la mitad de una pierna de Cristiano Ronaldo pero corre y es tan ordenado como si de una parada militar se tratara el Mundial. La selección de la que hablo tiene un ‘9’, Jong Tao-Se, que nunca ha estado en ‘su país’ y que lloró al oír el himno antes del juego contra la verdeamarelha, ya que su madre norcoreana le inculcó ese sentimiento por sus orígenes y antepasados, desde su nacimiento en Japón. Tao-Se tiene también nacionalidad surcoreana, pero reniega de ella y se siente otro más de los 24 millones de habitantes en ese territorio que hay en medio de China y Corea del Sur. Eso sí, no vive como ellos, pues es futbolista y juega con todas las comodidades en Japón.
El once del que escribo tiene un entrenador que se llama Jong Hun Kim, pero como todo en Corea del Norte no se mueve sin aprobación del ‘Gran Dirigente’, la alineación quizás la hizo Kim Jong-Il, a quien llaman también ‘Querido Líder’ o ‘Glorioso Líder’. Esa selección llegó a Sudáfrica de un lugar que tiene uno de los regímenes más represivos del planeta y que, días antes de la inauguración del torneo, puso en vilo al mundo al hundir una corbeta de Corea del Sur, ese otro país, que forma parte del mismo, pero que está dividido por el paralelo 38, desde que terminó la Segunda Guerra Mundial.
El país de la selección que robó mi atención, en la primera semana del Mundial, tiene un Presidente Eterno de la República, Kim Il Sung, muerto en 1994 -que no se enteren en Colombia porque copian esta norma-. El sucesor, su hijo, es ‘solo’ Presidente de la Comisión Nacional de Defensa, Secretario General del Partido de los Trabajadores y Comandante Supremo del Ejército Popular. Por eso, tengo que decirlo, seguí con algo de morbo el debut de su selección, pues me causó algo de temor; ya que llegué a pensar que desde Pyongyang, al primer gol de Brasil, el ‘Glorioso Líder’ iba a accionar no el control de la TV para cambiar de canal, olvidarse del fútbol y sintonizar las noticias para ver qué está pasando en su nación; sino que tras ese gol en contra, él iba a activar su máquina lanza misiles para acabar con el planeta y de paso con el Mundial. Menos mal, uno de ellos anotó y el ‘Querido Líder’ se contuvo para darles otra oportunidad. ¡Ah! El país de ese equipo, al que llaman los Chollima, le pagó a actores chinos para que se disfrazasen de norcoreanos sonrientes en una tribuna del estadio. ¿Será que los futbolistas en el campo también lo eran?
V- ¿Quién juega de Zidane?

¿Quién será el Zidane de este Mundial? Con esta pregunta me sorprendió mi mujer la mañana del jueves, antes de salir para su trabajo, un día antes de que se inaugurara el Mundial de Sudáfrica. Aún estábamos entre las sábanas de la cama. Ese lugar en donde no puedes mentir, por más que lo quieras, lo busques o lo necesites. Fue una pregunta sin rodeos. Directa. Y es que cuando ella habla de fútbol alcanza un tono entre analista de periódico, experto de radio y fanático de bar, que ya quisieran tener muchos comentaristas de este deporte. Claro está, no deja atrás su cara de ser una desentendida del asunto.
Ante tal cuestionamiento y con el cuerpo en posición horizontal, lo que hacía muy difícil que mintiera, me tocó contestar. De ahí que los psicoanalistas lo primero que le dicen a un paciente antes de comenzar la consulta es “acuéstese y póngase cómodo”.
Pues así estaba, acostado y cómodo cuando mi mujer me interrogó: “¿Quién será el Zidane de este Mundial?”. Y como creo que ninguno de los que están disputando el torneo le llega a los botines del francés, le contesté con otra pregunta: “¿Te refieres a qué jugador será el mejor jugador de Sudáfrica o me preguntas por la roja más mediática del campeonato?”.
Extrañada, añadió: “¿A pesar de que le dio ese cabezazo a Materazzi, ‘Zizou’ fue escogido el mejor jugador del Mundial?”. Le contesté que sí y pasé a explicarle que al terminar el torneo, los periodistas acreditados ante la Fifa votan por el que creen que merezca tal distinción. A continuación le conté que él le ganó al italiano Fabio Cannavaro 2012 contra 1977 votos.
Cuando ella salió de casa, volví a mirar en YouTube el gol de ‘Zizou’ a España, en los octavos del pasado Mundial. Con un enganche se sacó de encima a Puyol y después con la pierna derecha anotó frente a Casillas. Luego siguió Brasil, y en la semifinal, frente a Portugal, pude ver otras genialidades del ex ‘10’ galo. Pisar el balón, hacer bicicletas, gambetear y cuanto más tuviera en su repertorio, pero siempre en bien de su equipo y no del lucimiento personal. Su sello fue en la final contra Italia. Ante 70.000 espectadores en el Olímpico de Berlín, cobró un penal como lo hacía en las calles de su natal Marsella. Finalmente pasó lo que todos vimos: el golpe con la cabeza en el pecho a Materazzi. Justo o no, quedó fijo en la retina de la gente. Pero fue tanta su muestra de talento en ese Mundial que ni el cabezazo, tan grande como todo el estadio, pudo borrar el fútbol que Zidane derrochó en Alemania. Por eso le respondí a mi mujer con otra pregunta. Porque creo que a Rooney, Ronaldo, Messi, Robben, Kaká, Xavi y hasta el mismo Cannavaro, les tocará correr, jugar y sudar mucho para alcanzar el listón que hace cuatro años dejó el maestro ‘Zizou’.
IV- ¡Forza Italia!

Camisa azul, pantalón blanco y medias azules. Esa fue la premisa que seguí para determinar a qué equipo apoyaría en el Mundial de Argentina 1978. Recuerdo que tenía 7 años y con el sentido común que da esa edad, y al no estar Colombia en ese torneo, decidí que buscaría un seleccionado que vistiera el mismo uniforme de mi equipo en la liga local: Millonarios. Sí, si la ‘Tricolor’ no estaba -entonces vestía de naranja o de blanco con la bandera atravesada diagonalmente-, por qué no hacerle fuerza a un once que se pareciera, al menos, en indumentaria, al que fuese conocido como el ‘Ballet Azul’.
Así que tomé mi álbum del Mundial y repasé uno a uno los 16 seleccionados que entonces jugaban el campeonato. Comencé de atrás para adelante. Escocia fue el primero en candidatizar pero el azul oscuro -casi negro- de su camiseta y medias no estaban a tono con la idea. Terminé rápido el grupo D. Irán, Holanda y Perú no se acercaban a mis consideraciones de hincha a distancia.
Pasé las páginas que me mostraron a los grupos C y B. En el C, lo fácil hubiera sido elegir a Brasil, como casi todo el país ya había hecho y quizás el resto del Sudamérica -menos Argentina-. Todos se declaraban seguidores furibundos de la verde-amaralelha, pero yo no. Soy un fanático que se debe a sus colores naturales. El blanco de Austria, el rojo de España y menos el amarillo de Suecia, me llamaron la atención. En el B, no me veía en frente del televisor haciéndole fuerza al verde de México o al rojo de Hungría o Polonia y menos al blanco de Alemania.
Ya cansado llegué hasta el A. Allí mis ojos se abrieron más al ver el azul de Francia con el gallo de su escudo bordado en el pecho, la pantaloneta blanca con el trébol de Adidas… parecía que había encontrado la selección; sin embargo descubrí que las medias rojas cubrían las espinilleras de Bossis, Platini y Trésor. ¡Carajo! “Cualquier color, menos el rojo” me dije.
Cuando estaba a punto de tirar la toalla, cambié de página y vi a Italia. Fue amor a primera vista. Allí estaban, entre otros, Bettega, Rossi, Cabrini, Facchetti, Benetti y Antognoni. Y hasta Capello, el hoy técnico de Inglaterra, que jugó el Mundial de Alemania 1974 y que la editorial lo incluyó en ese álbum como otro de los jugadores, pero el técnico Enzo Bearzot no. Todos iban de azul, blanco y azul. Me sentí feliz de tener a ‘Millonarios’ en el Mundial. En ese torneo, Italia, con gol de Bettega, a pared con Rossi, fue el único que venció al que sería campeón, Argentina. La Azzurra jugó bien y le alcanzó para llegar cuarta, detrás de Brasil y los golazos de Nelinho y Dirceu. En España 82, la selección ‘Millonarios’ alzó la Copa Mundo y yo fui más feliz que Marco Tardelli y Sandro Pertini, juntos, en el Santiago Bernabéu. Desde entonces, cada cuatro años, siendo fiel a ese yo de 7 años, soy un tifossi más de Italia en el Mundial. Con el comienzo de Sudáfrica 2010, mi sentido común vuelve a despertar. ¡Forza Azzurri!
III- La maldición de Pelé (vs. España)

Sí, para mal de todos los españoles, Pelé ya lo dijo. Fue en uno de esos actos en los que Edson Arantes do Nascimento, enfundado en su chaqueta con avisos de tarjeta de crédito y mostrando su sonrisa blanca, frente a periodistas de todo el mundo, con su ‘portuñol’ de siempre, abrió la boca para decir que, además de su Brasil, España era la máxima favorita para ganar el Mundial de Sudáfrica.
Su majestad del fútbol –huelga aclarar que ya no ejerce de cortos y botines-, ahora el relacionista público más reconocido del planeta, destacó que por su juego de conjunto y efectividad, lo que en su tierra llamarían “O jogo bonito”, la ‘Roja’ era su candidata para alcanzar la Copa Mundo 2010. Pero no sólo se limitó a citar a Brasil y España. También añadió a Inglaterra, Alemania e Italia, dentro del listado de sus favoritos. A Argentina la nombró pero luego se retractó, para suerte de Maradona y compañía.
Y es que el brasileño, que en su momento fuera el mejor con la bola de cuero en pies y cabeza, con el paso del tiempo, se ha convertido en el peor a la hora de pronosticar, con la bola de cristal, qué equipo ganará el título en cada edición del certamen. Es más, cuando el nombre de una selección sale de sus labios, no es sino que debute en el Mundial para comenzar la debacle.
En EE.UU. 1994, Pelé aseguró que Colombia era el campeón y terminó eliminada en primera ronda por el seleccionado local y Rumania –ni hablar de lo que pasó después-; para Francia 1998, se la jugó con España y la ‘Roja’ fue eliminada en primera ronda, por Nigeria y Paraguay; ya en Corea-Japón 2002, su varita mágica le señaló el camino de la desgracia a Francia y Argentina, desclasificadas, para variar, en primera ronda, pero no contento con eso, mencionó también a Italia, eliminada en octavos, e Inglaterra, derrotada en cuartos de final. Aprendida la lección, en Alemania 2006 su listado de favoritos se amplió un poco más para evitar pifias, pero ni así acertó. Volvió a nombrar a su Brasil e incluyó a Inglaterra, Argentina, República Checa, Alemania, Croacia y, en un acto en el que creo hubo tequila de por medio, a México. Al final, el campeón fue Italia. Selección de la que el ex futbolista no dijo nada.
A sabiendas de este prontuario y con el ánimo de ver a Iker Casillas levantando la Copa Mundo en Johannesburgo, los dirigentes de la Real Federación Española de Fútbol aún están a tiempo para que le soliciten a Su Majestad, Juan Carlos I, interceder ante su ¿colega? Y así, de Rey a ‘O Rei’, éste corrija el pronóstico. Quizás Pelé quiera incluir de nuevo a la Argentina de su amigo Maradona y sacar de sus favoritos a España. Pero si la diplomacia no funciona, al Rey no le quedará otra instancia sino jugar esa carta de cuando su paciencia se agota. Sí, gritarle al ex futbolista: “Pelé, ¿por qué no te callas?”.
II- El título que le falta(ba) a Maradona

¡Por fin! Los argentinos ya pueden dormir tranquilos. No, no se hagan ideas. No se han ido ni Cristina Elisabet ni Néstor Carlos, pero tampoco, como cualquiera podría pensar, me voy a referir a la lista de los 23 nombres que Diego Armando Maradona confirmó esta semana para integrar la Selección de fútbol que disputará el cada vez más cerca Mundial de Sudáfrica.
Digo que los fanáticos del fútbol de ese país ya han alcanzado la paz mental. Eso incluye a mi amiga bogotana Marta, que huérfana de Colombia, le hace fuerza a la Argentina en el torneo, y los habitantes del Reino de Lesotho que, como muestra el comercial de una bebida cola, con motivo del Mundial, gritan y se desgañitan por la camiseta celeste y blanca. Todo ellos ya pueden conciliar el sueño porque a Maradona le fue entregado el diploma oficial que lo acredita como entrenador de fútbol. Ahora sí, será otro cantar. Ahora sí, Argentina tiene, como dicen los gringos, su “coach”.
Seguramente eso de no tener el grado oficial de entrenador fue lo que tuvo preocupado al DT durante las eliminatorias suramericanas, en las que casi no clasifica a Argentina para el campeonato. Muy a pesar de contar con Lionel Messi, Mejor Jugador del mundo para la FIFA y Balón de Oro de Europa, además de multicampeón con el FC Barcelona; Gonzalo Higuaín, segundo goleador del Real Madrid en la recién finalizada temporada, con 29 tantos. Ni hablar de Sergio Agüero, campeón de la Europa League con el Atlético de Madrid; o Diego Milito, doble campeón con el Inter de Milán (¿Triple? Si gana la Champions League). En fin, que lo que sobra al mister -como le dicen aquí en España al mandamás del vestuario- es talento humano dentro de la cancha. Pero, entiendan, es que dirigir sin tener el diploma es muy complicado. Las tácticas no están definidas y a pie de línea no se sabe si gritar “vamos” para defender o “vamos” para atacar.
Lo que sí no me queda claro es eso de las calificaciones de egresado del DT. De acuerdo con el secretario general de la Asociación de Técnicos del Fútbol Argentino, Victorio Nicolás Cocco, con Maradona se hizo una excepción. “Diego no hizo el curso de técnico porque, está claro, es muy difícil que una personalidad como la suya pueda asistir a las clases. Tiene registradas las notas del curso en forma simbólica”, declaró el funcionario al Diario Olé.
Pero no entremos en pequeñeces, lo importante es que el ‘Pelusa’, que siempre fue el ‘10′ -seguramente esa es la nota simbólica a la que se refiere Cocco- ahora sí puede dirigir. Incluso al FC Barcelona, donde estuvo como jugador. Hasta en los bares de esta ciudad ya hay un rumor que dice que ese sería el único modo de que el Real Madrid y los demás equipos de la Liga española pudieran detener a Messi y, por ende, al club blaugrana. Sí, siendo Diego Maradona el mister del Barcelona. Ojalá con el diploma bajo el brazo le vaya bien en Sudáfrica. De eso depende lo demás.
I- El Brasil que no clasificó al Mundial

En Brasil hay más futbolistas que habitantes. Sí, es una exageración, pero si uno se pone a pensar esta hipérbole no está tan lejos de lo real. Y es que siempre se ha dicho que este país, que ronda los 200 millones de personas, bien pudiera escoger dos o tres selecciones de fútbol –quizás más- para jugar en el más alto nivel de este deporte. Y eso quedó confirmado con la lista de 23 jugadores que Dunga eligió esta semana para disputar, a partir del 15 junio, cuando debute contra Corea del Norte, en el estadio Ellis Park de Johannesburgo, el Mundial de Sudáfrica.
Al margen de los llamados, el director técnico dejó por fuera de la convocatoria a un equipo completo, incluidos tres futbolistas suplentes. Eso sólo por hablar de los conocidos. Una escuadra que cualquier federación de fútbol de cualquier país afiliado a la FIFA (¡ojo!, Hernán Darío Gómez, ¡pilas! Luis Bedoya) estarían dispuesta a adoptar y nacionalizar de inmediato para que jugase bajo su bandera. ¿O quién no querría ver en la portería de su selección a Rogério Ceni, el capitán del São Paulo que posee el récord mundial como guardameta goleador, con 90 tantos? Un fijo en los listados de los Mundiales de Japón-Corea 2002 y Alemania 2006. Como centrales se tendría a Cris (Olympique de Lyon) y Alex (Chelsea FC), que con sus equipos son unos constantes en los torneos de Francia e Inglaterra e, inclusive, su figura ya es muy familiar en los campos de Europa, jugando la mismísima Champions League. De laterales estarían: Roberto Carlos (Corinthians) y Filipe Luis (Deportivo La Coruña). El primero ya es un veterano que fue campeón en el Mundial del 2002, pero tiene la potencia de un novato. Lo demostró en la reciente edición de la Copa Libertadores; y al segundo, que se recuperó de una grave lesión -fractura de peroné y luxación de tobillo-, le sobra calidad. Como volantes: Marcelo (Real Madrid), Diego (Juventus) y Ronaldinho (Milán AC). Trío al que le sobra talento y que no da pie para comentar más. En la delantera se contaría con: Alexandre Pato (Milán AC), Adriano Leite y Vagner Love (Flamengo). Juventud, potencia y gol. Y en la banca de suplentes, tres menos nombrados pero con igual capacidad que los once anteriores. Son ellos: el volante Paulo Ganso (Santos), y los delanteros Neymar (Santos) y Diego Tardelli (Inter de Porto Alegre).
Todo un equipo de lujo que bien podría ganar unos cuantos partidos en Sudáfrica y, quién sabe, llegar a la final para enfrentar a la otra Brasil. La selección de Dunga. Esa que con mucha razón y más juicio el director técnico dio a conocer esta semana. ¿Usted por cuál apostaría?
Leave a Reply
You must be logged in to post a comment.