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	<title>Desde la multitud / Wílmar Cabrera Pinzón / Periodista</title>
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		<title>El primer punto de Colombia en un Mundial*</title>
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		<pubDate>Mon, 26 Mar 2012 09:45:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Wilmar Cabrera</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Antes de que existieran Valderrama, Higuita, Asprilla y Rincón, Colombia sólo había asistido a una Copa Mundo de Fútbol. Fue en el campeonato de Chile 1962. Capitaneados por Efraín ‘Caimán’ Sánchez, los suramericanos lograron un hito que alimentó la leyenda del balompié en ese país: empatarle 4-4 (con gol olímpico incluido) a la poderosa URSS, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>Antes de que existieran Valderrama, Higuita, Asprilla y Rincón, Colombia sólo había asistido a una Copa Mundo de Fútbol. Fue en el campeonato de Chile 1962. Capitaneados por Efraín ‘Caimán’ Sánchez, los suramericanos lograron un hito que alimentó la leyenda del balompié en ese país: empatarle 4-4 (con gol olímpico incluido) a la poderosa URSS, de Lev Yashin. Sánchez fue el portero de ese equipo y hoy, de 85 años, al cumplirse medio siglo del partido, rememora en presente el juego que significó el primer punto de Colombia en un Mundial.</em></p>
<p><img class="alignnone size-medium wp-image-1317" title="colombia62" src="http://wilmarcabrera.net/wp-content/uploads/2012/03/colombia62-300x242.jpg" alt="" width="300" height="242" /></p>
<p>Lento. Muy lento fue el trayecto entre el hotel El Morro y el campo. El autobús que llevó a los jugadores de Colombia al estadio, para disputar el partido contra la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), se demoró más de lo acostumbrado.</p>
<p>Efraín Sanchéz, el portero y capitán de Colombia, no recuerda cuánto. “Fue más de lo habíamos hecho en el partido anterior contra Uruguay”, dice el exfutbolista, al que un periodista argentino le apodó el ‘Caimán’, cuando llegó a jugar en 1948 para el San Lorenzo de Almagro.</p>
<p>Lento. Muy lento fue el recorrido, porque ese domingo 3 de junio de 1962, además de los coches que transitaban por la Avenida 18 de septiembre, en su ruta desde el centro de Arica hasta el estadio Carlos Dittborn Pinto, la calle estaba atestada de aficionados que no dejaban de gritar vivas para animar a esa selección que había llegado desde la otra punta de Suramérica.</p>
<p>Los “¡vamos Colombia!” ya no les eran extraños en ese lugar del Chile, pues el equipo los había escuchado tan pronto llegaron a la que entonces era la capital de la provincia de Tarapacá (hoy hace parte de la XV Región), en el norte del país austral, para disputar la que sería la primera participación del amarillo, azul y rojo en un Campeonato Mundial de Fútbol, que entonces vestía de camiseta azul y pantalón blanco.</p>
<p>“Debido a eso, los tres kilómetros que separan al estadio del centro se nos hicieron eternos. Tardamos más que cuando jugamos contra Uruguay, cuatro días antes, en un partido que perdimos 2-1”, rememora Sánchez, que también integró, entre otros equipos, al América, Cali y Millonarios.</p>
<p>En días normales el trayecto desde El Morro al estadio se hacía en cinco minutos pero esa tarde a Colombia, cuando el equipo iba de camino para el encuentro contra la URSS, le tomó casi media hora. Algunos jugadores hablan hasta de más tiempo. Casi el mismo de otro partido. Quizás por eso comenzaron el juego algo dormidos.</p>
<p>Dentro del autobús, Sánchez no pensaba en otra cosa sino en la gente. Sí así estaban allí, ¿cómo serían las cosas en Colombia? Pero antes de encontrar respuesta a esa pregunta, ante él apareció el estadio que le había costado al gobierno chileno 400.000 dólares. Lo habían construido para el Mundial y fue estrenado en abril de 1962. El nombre que le dieron fue un homenaje al presidente de la Conmebol y del Comité Organizador de la Copa Mundo en ese país, que murió un mes antes del partido inaugural. Juego en el que los locales vencieron a Suiza 3-1, el 30 de mayo. El mismo día que Colombia perdió, según las crónicas de los diarios, “injustamente” contra los charrúas.</p>
<p>Tan pronto descendieron los jugadores del autobús y entraron por el corredor, de camino al vestuario, el capitán colombiano sintió que su cuerpo le picaba. Los rusos ya corrían y calentaban en una cancha anexa. Habían llegado cuarenta y cinco minutos antes. Los nervios se hacían presentes porque el equipo soviético era uno de los favoritos para ganar el torneo. Además venía de ganar en su debut a Yugoslavia 2-0 y enfrente estaría uno de sus ídolos del momento, Lev Yashin, el que era considerado, por la crítica de entonces, “el mejor portero del mundo”. Así el partido se convertiría en un duelo, como en el viejo oeste de las películas del <em>western spaghetti.</em> Un duelo del ‘Caimán’ contra la ‘Araña negra’.</p>
<p><em>*(Para seguir leyendo haz clic aquí,</em> <em>en <a href="http://www.revistadonjuan.com/interes/el-primer-punto-de-colombia-en-un-mundial/11340502" target="_blank">DONJUAN</a> (# 62,</em><em> marzo, 2012)</em></p>
<p><a href="http://wilmarcabrera.net/wp-content/uploads/2012/03/punto.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-1320" title="punto" src="http://wilmarcabrera.net/wp-content/uploads/2012/03/punto-300x182.jpg" alt="" width="300" height="182" /></a></p>
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		<title>El invierno de Paul Auster</title>
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		<pubDate>Fri, 16 Mar 2012 16:50:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Wilmar Cabrera</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículos del blog]]></category>

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		<description><![CDATA[Foto de Carles Mercader A primera vista Paul Benjamín Auster da la impresión de ser un dibujo de Matt Groening. Ojos saltones, dos entradas sobre la cabeza que dejan ver más de su amplia frente, pelo hacia atrás, cejas arqueadas, nariz prominente, boca lineal y mentón con algo de sombra de barba lo hacen ver [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-medium wp-image-1305" title="Paul_Auster_2009_copy_Carles_Mercader_2" src="http://wilmarcabrera.net/wp-content/uploads/2012/03/Paul_Auster_2009_copy_Carles_Mercader_2-217x300.jpg" alt="" width="217" height="300" /></p>
<p><em>Foto de Carles Mercader</em></p>
<p>A primera vista Paul Benjamín Auster da la impresión de ser un dibujo de Matt Groening. Ojos saltones, dos entradas sobre la cabeza que dejan ver más de su amplia frente, pelo hacia atrás, cejas arqueadas, nariz prominente, boca lineal y mentón con algo de sombra de barba lo hacen ver como si fuera otro habitante más del Springfield de <em>Los Simpson.</em></p>
<p>El cuerpo alto, que muestra una incipiente barriga, más del trazo de Groening, viste hoy un pantalón negro, chaqueta y camisa del mismo color. Como accesorio, una bufanda vino tinto contrasta el tono oscuro de sus ropas. La tela cuelga de su cuello y protege del frío y del viento al escritor estadounidense (New Jersey, 1947), mientras los fotógrafos lo siguen con sus cámaras por el patio del Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona  (CCCB) hasta subir al mirador del edificio, en el quinto piso, desde donde se ven los tejados del antiguo barrio chino de la ciudad y el revoloteo de las palomas que pareciera que apuntan al cagar.</p>
<p>Con más de 30 obras publicadas, una variopinta suma de novelas, ensayos, poesía, cuentos y relatos, el ganador de, entre otros premios, el Príncipe de Asturias de las Letras 2006, y cientos de miles de libros vendidos en todo el mundo, es recibido y tratado como una estrella del rock. Hasta las gafas oscuras de piloto, que ocultan su mirada, lo hacen ver de esa forma. “Disculpen que no se las quite, su religión y la resaca así se lo impiden”, acota medio en serio-medio en broma su editor, Jorge Herralde.</p>
<p>Y pensándolo bien, Auster bien podría considerársele como un viejo roquero. No de guitarras o bajos, pero sí de teclear máquinas de escribir –no tiene computador–, que comenzó en el oficio cuando tenía 12 años. No es un rockstar de los que descabeza murciélagos con su boca, pero sí un escritor que hace lo mismo pero con la vida, a través de las obras que crea en sus historias. No es un músico, pero sí compone partituras mediante su literatura que se leen como novelas, relatos, guiones de películas, cuentos y hasta poesía. Aunque ésta últimamente la limite sólo para su familia y ocasiones que comparta con ellos en su vivienda del barrio Park Slope en New Jersey.</p>
<p>En una sola palabra, Auster es un artista en todo el sentido de la misma. Nadie mejor que él para definirlo. “Personas como yo, vivimos atormentados por lo que vemos y cómo no lo entendemos, ahí es cuando surge la enfermedad. Y la única manera de afrontar esa enfermedad es desahogándonos en el alguna forma de arte. Pero hay que tener claro que la escritura no sirve para curar heridas, acaso para tratar de comprenderlas”. Y eso precisamente es lo que trata de hacer en su más reciente libro, <em>Diario de invierno.</em></p>
<p>Es de mañana en la capital de Cataluña. En el barrio el Raval las sombras se inclinan sobre sus dueños, gracias a un tibio sol. El frío gélido de hace unos días, que puso los termómetros debajo del cero y que nos hizo tiritar en la calle, como si estuviéramos confinado por Stalin en Siberia, se ha ido, pero a la ciudad ha llegado Auster para recordarnos que todavía es invierno afuera de nuestras casas. Para decirnos que aún hace frío afuera de nuestras vidas. Sí, porque adentro nuestro está el calor con lo que vivimos y creemos es lo correcto, pero afuera es invierno. Hace frío.</p>
<p><em>(Para seguir leyendo haz clic aquí,</em> <em>en</em> <a href="http://www.elpais.com.co/elpais/ediciones-impresas?pub=3" target="_blank">Gaceta</a> <em>(El País, 11 de marzo, 2012)</em></p>
<p><img class="alignnone size-medium wp-image-1309" title="gacetauster" src="http://wilmarcabrera.net/wp-content/uploads/2012/03/gacetauster-260x300.jpg" alt="" width="260" height="300" /></p>
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		<title>Martín Caparrós: &#8220;Escribo porque es mi forma de estar en el mundo&#8221;</title>
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		<pubDate>Tue, 22 Nov 2011 10:25:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Wilmar Cabrera</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Martín Caparrós]]></category>
		<category><![CDATA[Premio Herralde de Novela]]></category>

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		<description><![CDATA[Desde la terraza del Hotel Condes de Barcelona, en el cruce del Paseo de Gracia con la calle Mallorca, se contempla un paisaje sin igual de la época modernista de esta ciudad. En primer plano la fachada de La Pedrera y, al fondo, La Sagrada Familia. Los dos edificios, ideados y construidos por Gaudí, también [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><img class="alignnone size-medium wp-image-1288" title="MCaparrós1-5" src="http://wilmarcabrera.net/wp-content/uploads/2011/11/MCaparrós1-5-296x300.jpg" alt="" width="296" height="300" /></p>
<p style="text-align: justify;">Desde la terraza del Hotel Condes de Barcelona, en el cruce del Paseo de Gracia con la calle Mallorca, se contempla un paisaje sin igual de la época modernista de esta ciudad. En primer plano la fachada de La Pedrera y, al fondo, La Sagrada Familia. Los dos edificios, ideados y construidos por Gaudí, también estaban aquí, cuando en 1980, Martín Caparrós llegó a Barcelona para probar suerte.</p>
<p style="text-align: justify;">“En esta ciudad me fue mal y me fui sin saber adonde. Entonces estaba exiliado en España y unos amigos me prestaron una casa en Valsaín, un pueblo de Segovia, y ahí comencé a escribir mi primera novela”, recuerda el escritor argentino que, por su reciente obra <em>Los Living,</em> sucede al colombiano Antonio Ungar como ganador del XXIX Premio Herralde de Novela.</p>
<p style="text-align: justify;"><img class="alignnone size-medium wp-image-1291" title="Maquetación 1" src="http://wilmarcabrera.net/wp-content/uploads/2011/11/livingtapa-191x300.jpg" alt="" width="191" height="300" /></p>
<p style="text-align: justify;">Caparrós, con su mostacho imperial, camisa, chaqueta y pantalón negro, está feliz. El cronista no niega esa alegría pues desde ahora forma parte del “Herralde Dream Team”. “¿Cómo decirlo? Uno se hace el tonto porque en un momento como este hay que ser caballero y mostrar cierta displicencia, pero a mí me importa mucho ganar este premio, que está más lejos del dinero y más cerca de las palabras. Me honra hacer parte de la lista de ganadores y la felicidad es completa, porque, mirá vos, fue en la edición 29, que es mi número de la suerte -nació un 29 de mayo de 1957-“.</p>
<p style="text-align: justify;">Es casi medio día en Barcelona, ciudad a la que Caparrós ha regresado muchas veces, debido a sus numerosos viajes e incontables crónicas por el mundo. Bajo un tibio sol otoñal -la lluvia ha dado tregua-, en lo más alto de este hotel, que ocupa dos palacetes del siglo XIX, el autor termina una tapa de langostinos envueltos en hilo de papa con salsa tártara. Me da su mano de dedos flacos y largos. Nos sentamos a la sombra y comenzamos a hablar. Del premio, de la escritura, de la crónica y, por supuesto, de fútbol, con el hincha de Boca Juniors que lleva dentro.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Para un escritor y reconocido seguidor de Boca Juniors, ¿qué se celebra más, un campeonato de Boca o el Premio Herralde de Novela que acaba de ganar?<br />
</strong>Sería muy populista decir que un título de Boca. Sin embargo, mirá vos, esto me da un placer mucho más personal y mucho más sostenido. Dentro de años seguiré recordado y será de algún modo constitutivo. Lo pensaba hace un ratito, hay amigos muy queridos que se ganaron este premio, Juan Villoro, Alan Pauls, y en varias situaciones, en las que hemos coincidido, dicen: “Fulano de tal, ganador del Premio Herralde”, eso es algo que va a seguir sucediendo durante años, es para toda la vida. Y eso tiene su fuerza. Lo que tiene en cambio, en contra, es que no hay un momento, como cuando, no sé, Palermo le hizo el tercer gol a River, el 24 de mayo del año 2000, en que sucede y ¡pum!</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿El éxtasis del hincha con el gol es más efímero que un premio literario?<br />
</strong>¡Claro! El gol o el final de un partido importante es un momento extraordinario. En cambio, esto del Premio es como más lento. Te dicen: “Estás finalista”, “puede ser”, “bueno, deberías pensar en la posibilidad de ir”, pero no tienes ese momento del gol.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Dónde estaba? ¿Quién se lo comunicó? ¿En qué momento?<br />
</strong>Lo que pasa es que es muy raro porque nunca me dijeron que me habían dado el premio. Siguen sin decírmelo (ríe). No, porque tienen su sistema rarísimo, de verdad, me habían dicho que tenía muchas chances y bueno, este, como estaba la posibilidad, me dijeron que si podía venir a Barcelona, para estar hoy aquí. Me mandaron un pasaje para que viniera, pero no me dijeron que lo había ganado. Y siguieron sin decírmelo, yo llegué el sábado y no me dijeron nada. Ni vi a la gente de Anagrama hasta hace una hora. En ningún momento me dijeron: “ya te ganaste el Premio, hasta que nos sentamos frente a la prensa y lo hicieron público”. Es más, cuando llegué y vi a Herralde, él me dijo: “Todavía estamos esperando el llamado de un jurado a ver si te lo ganaste o no”. (risas). Fue como una situación extraña, porque estaba casi seguro de que lo había ganado, porque sino ¿para qué me iban a invitar a todo esto? Pero podía que ser fuera un finalista y que hubiera otro…</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¡Claro! que lo hubieran invitado a Barcelona para definir por penales…<br />
</strong>Sí. (ríe).</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Retrocediendo en su carrera, recuerda el momento en que escribió su primera novela y además de escribirla, publicarla, ¿cómo vivió ese instante?<br />
</strong>Bueno, fueron dos novelas distintas. La primera que escribí no fue la primera que publiqué. Lo recuerdo mucho, la primera la escribí aquí en España, pero la terminé dos años después. Estaba exiliado aquí y no tenía contactos ni manera de hacerla publicar. Tenía 23 ó 24 años. Cuando volví a Buenos Aires, ya tenía otra, que también escribí aquí y conseguí un editor para esa.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿En qué año regresó a Buenos Aires?<br />
</strong>Volví en el… 83. Esa otra novela se llamaba <em>Ansay o los infortunios de la gloria</em> y esa fue la primera que publiqué, aunque fue la segunda que escribí. Y, claro, me acuerdo del día en que salió. Fui a la imprenta para ver los primeros ejemplares… para mi fue especial. Después la reeditó Seix Barral.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Por qué escribir? ¿Para qué escribir?<br />
</strong>Escribo porque es mi forma de estar en el mundo. Hay gente que cuando se le ocurre algo, se le ocurre como un color o una forma, como una melodía, a esos los envidio muchísimo, a mí se me ocurren las cosas como frases y pienso el mundo en términos de frases. Entonces, lo único que sé hacer es poner frases. Una al lado de la otra. Me da mucho gusto hacerlo, me importa hacerlo y quiero seguir intentándolo, pero no para nada, sino porque es lo que hago. Ojalá sirviera para algo, pero no es eso lo que hace que lo haga. Lo hago porque me siento de mucho mejor humor, a las seis de la tarde, si durante el día escribí un par de páginas.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Alguien me dijo que esto de ser escritor era como ser Robín Hood… porque se trata de “robarle historias, quitárselas, a los ricos en ellas y entregárselas a los pobres… de historias. ¿Qué opina de esta metáfora?<br />
</strong>Es simpática, pero no sé si estaría muy de acuerdo porque se me ocurren demasiadas objeciones para decir una por una. Pero, para empezar, uno saca historias de todos lados pero no necesariamente allí, en donde hay riquezas, uno es un depredador mucho menos discriminado, depreda por todos lados, empezando por uno mismo y aquellos que reciben eso, no necesariamente son los pobres en historias, sino cualquiera. No, no lo puedo pensar desde la distribución del relato. Me gustaría, pero no…</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Además de la novela, usted es un maestro de la crónica, ¿el género de la crónica tiene el poder de engendrar varias novelas?<br />
</strong>No, a mí no me pasa. A mí lo que sí me pasa es que hay cosas que se me ocurren para ficción y otras que se me ocurren para no ficción. Pero no es que, cuando voy a escribir una crónica, de pronto digo: “ah es que, con esto, en realidad podría hacer una novela”. Nunca me pasó. O que voy, como algunos dicen, compilando, este, historias o personajes que después pueda usar en las novelas. No, no me sucede. Sí me sucede que cuando se me ocurre un tema o una cuestión ya viene con la información de sí va a ser ficción o no ficción. No es que se me ocurra un tema y después diga “¿Qué hago con esto? Cuando se me ocurre ya es parte de una novela o de una crónica.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Más o menos, ya está preconcebido?<br />
</strong>Sí, ya viene con todo el aparato, no incorporado, sino que forma parte de la idea el hecho de que sea una novela o una crónica.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Usted también es un apasionado por el fútbol… literatura y fútbol es un tema recurrente en su carrera. Y creo que concuerda con el escritor mexicano Juan Villoro en la idea de que es muy difícil hacer del fútbol, literatura, porque en sí, ya está contenida esa idea de épica dentro del mismo juego…<br />
</strong>Sí, yo suelo decir que el fútbol es un relato tan bien armado que es difícil hacer de eso un relato por otros medios. Es un relato hecho de eso, de corridas, de pelotazos y de una épica propia que, después para trasladarla a otra, como es la estructura narrativa de un texto, tiene sus problemas. Pero, sin embargo, hay maneras de intentarlo. Ahora, ya que hablabas de Villoro, vamos a publicar el año que viene, una correspondencia (electrónica) que tuvimos durante el Mundial de Sudáfrica. Saldrá a mediados del 2012 y me da mucho gusto, porque hablar de fútbol es una excusa para hablar de todo. Y en esas cartas lo hacemos un poco.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Con qué editorial?<br />
</strong>(Ríe) Ya te contaré. Hoy es un día Anagrama.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Ya para terminar… si pudiéramos hablar del Boca actual, ¿qué le pasa por la cabeza?<br />
</strong>Bueno, siempre fue el equipo más popular de la argentina. Sabés que es muy curioso que en la historia del fútbol siempre hubo en las ciudades importantes el equipo popular y el equipo, por decirlo de una manera, más elegante. De una época, además, en la que había una, como decía entonces, una cultura baja y una alta, una cultura proletaria y una burguesa, porque estos equipos se consolidaron en los años 10 y 20 del siglo pasado, según la época en que la dicotomía entre esas dos formas culturales era muy visible y eso sucede en todos lados: aquí con el Barcelona y el Español, más o menos; en Madrid con el Real Madrid y el Atlético, sin ninguna duda; en Bogotá con Millonarios y Santa Fe, en Cali, la verdad no sé como es el asunto…</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>América es el equipo popular y el Cali, el de más abolengo…<br />
</strong>O.K., pero eso se ha ido difuminando últimamente, porque se han ido rompiendo esas barreras. La cultura burguesa ha hecho propia la cultura popular, la ha mercantilizado, se la fagocitado de alguna manera y eso pasa también en el fútbol. Aún así, Boca tiene esa característica principal, pero se está deshaciendo. En el caso de Boca hubo un presidente, Mauricio Macri, que ahora es el jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires, que decía claramente que quería transformar al equipo en un club fashion. Y, de hecho, en buena parte lo consiguió. Hasta aumentó el costo de las entradas. Tanto que muchos de los que van ahora a la cancha son turistas y algún día los demás se van a dar cuenta que los que tiene alrededor son australianos, franceses, brasileros. Pero es una pena, porque eso que te decía, que es lo primero que uno piensa cuando piensa en Boca, se está perdiendo y si este proceso sigue así, puede llegar a deshacerse. Y entonces, este, va a ser un despilfarro de 100 años de cultura popular…</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Como los poetas recitan siempre sus versos, los futboleros recitamos alineaciones, ¿cuál de Boca es su favorita?<br />
</strong>La que primero aprendí, que era la del 63 o 64: Roma, Silvero, Marzolini, Simeone, Rattín y Silveira, pero después ya se complica, de ahí para adelante, los otros cinco cambiaban más… y, sin duda, debería poder rehacer alguna de las alineaciones de Bianchi, que incluyen a los tres colombianos que fueron muy decisivos en la mejor época de Boca de toda su historia.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿No le hace falta River a Boca en la Primera del campeonato del fútbol argentino?<br />
</strong>Síiííí, qué se yo, hace falta, uno extraña un poco ver el Boca-River, pero el placer de verlos en la Primera B, es tan grande, que uno acepta que no se juegue el Boca-River. Es tan extraordinario. Es lo mismo que te decía con el Premio Herralde al principio, que capaz, dentro de 10 años, me van a presentar, no sé, en una universidad en Cali. “Martín Caparrós, ganador del Premio Herralde 2011, no sé qué…”, de la misma manera, River, dentro de 20 ó 30 años, va seguir siendo aquel equipo que una vez se fue a la B. Son cosas que no se terminan nunca, son placeres para toda la vida… infinitos.</p>
<p style="text-align: justify;"><img class="alignnone size-medium wp-image-1293" title="MCaparrós 2-5" src="http://wilmarcabrera.net/wp-content/uploads/2011/11/MCaparrós-2-5-247x300.jpg" alt="" width="247" height="300" /></p>
<p style="text-align: justify;">Fotos de María Teresa Slanzi / Anagrama<br />
<a href="http://www.elpais.com.co/elpais/edicion_impresa/56c8648b6f704f116d6818be4607a3c1/gaceta-Noviembre-20-de-2011.php" target="_blank">Entrevista publicada en la revista Gaceta de El País</a>.<br />
(Domingo, 20 de noviembre de 2011).<br />
Haz clic en el enlace y, cuando abra la ventana, si no se despliega la revista, dale enter en el mismo url, para ver la entrevista como salió publicada en la revista.</p>
<p style="text-align: justify;">
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		<title>Sobrevivir a un naufragio y vivir para contarlo</title>
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		<pubDate>Thu, 17 Nov 2011 13:10:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Wilmar Cabrera</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Montar un kayak en el mar, frente a la playa Santa Lucía (Provincia de Camagüey, extremo oriental de Cuba) es un plan tranquilo, pero si de por medio tienes que luchar para no morir ahogado, eso convierte dicha experiencia en una de las más inolvidables de tu vida. Y por qué no, hasta llegarías a [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><img class="alignnone size-medium wp-image-1271" title="sntalucía" src="http://wilmarcabrera.net/wp-content/uploads/2011/11/sntalucía-300x197.jpg" alt="" width="300" height="197" /></p>
<p><strong>Montar un kayak</strong> en el mar, frente a la <a href="http://maps.google.es/maps?q=Playa+de+Santa+Luc%C3%ADa+de+Camag%C3%BCey,+Cuba&amp;hl=es&amp;ie=UTF8&amp;ll=21.810508,-79.101562&amp;spn=6.168217,10.821533&amp;sll=40.597271,-3.713379&amp;sspn=9.689035,21.643066&amp;vpsrc=6&amp;hnear=Playa+Santa+Lucia,+Gu%C3%A1imaro,+Camag%C3%BCey,+Cuba&amp;t=m&amp;z=7" target="_blank">playa Santa Lucía</a> (Provincia de Camagüey, extremo oriental de Cuba) es un plan tranquilo, pero si de por medio tienes que luchar para no morir ahogado, eso convierte dicha experiencia en una de las más inolvidables de tu vida. Y por qué no, hasta llegarías a recomendarla a tus lectores. ¡Claro, no morir ahogado, sino visitar el lugar! Cosa que hago en la <a href="http://www.revistadiners.com.co/nuevo2011/interna.php?ids=31&amp;id=156" target="_blank">revista Diners</a> de Colombia, que llega a su número 500 y su editor nos pidió, a igual número de personas (dicen ellos: &#8220;de la vida pública nacional&#8221;), una recomendación, un lugar, un viaje, una experiencia. Aquí está la mía con la muerte.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Salí solo, en el kayak,</strong> rumbo a la barrera de corales que queda en frente de esa playa de casi 20 kilómetros de arenas blancas. Y en la mitad del trayecto, el oleaje -inusual en esa piscina natural- hizo que el plástico moldeado diera vuelta y me tuviera de cabeza, tragando agua durante varios segundos. ¿Minutos? Como pude, salí a flote y, después de una ardua lucha, regresé la embarcación a su posición normal, subí a ella y me senté a retomar la marcha. Respiré fuerte. Pero ahí me di cuenta que no tenía remo, pues el incidente había hecho que lo perdiera. Con la confianza de ser Ahab en busca de la ballena blanca, me lancé de nuevo al mar. El impulso alejó el kayak y me acercó al remo. Alcancé la pala, pero confirmé algo que siempre había pensado: “La educación que recibimos es un fracaso”. Nadie nunca me había enseñado a nadar con un remo en medio del mar. Primero intenté hacerlo y remar con él, sin kayak, claro está, pero fue inútil. Luego lo puse paralelo a mi cuerpo, y tampoco funcionó. Por último, decidí lanzarlo en forma de jabalina acuática, nadar hasta él, tomarlo, y volverlo a lanzar, todo esto en dirección al kayak, que cada vez se hacía más lejano.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Bajo el sol del mediodía</strong> cubano, con la panza llena y cansado por la lucha, la playa se transformó en una línea muy distante. Así que decidí abandonar remo y kayak y nadar para salvar mi vida. Primero lo hice al mejor estilo libre, luego pasé al rana, después hice dos brazas de pecho, pero al ver que no rendía, me di vuelta y nadé en la posición que más avanzó, de espaldas. Observé el cielo y sentí la muerte cercana. El pánico ya se había apoderado de mí. Traté de hacer pie. Sumergirme. Primero tocar suelo con el pie izquierdo, luego con el derecho, pero no alcancé el fondo. Al cabo de unos segundos, ¿minutos?, la pregunta estaba clara en mi cabeza ¿dignidad o morir? Obvio, decidí sacrificar lo primero. Como una yubarta en el Pacífico, emergí y salté lo que más pude para gritar: “¡Auxilio!”. Luego salté otra vez y salió un “¡Socorro!”. Por último dejé salir un “¡Me ahogó!”. Repetí una, dos, tres veces esta operación, pero nadie vino en mi ayuda. A lo lejos, en la playa, estaban los salvavidas, que luego me dirían: “Te veíamos todo el tiempo, pero pensamos que era tu primera vez en el mar y por eso saltabas de felicidad”.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Tiempo después, ¿minutos?,</strong> cuando ya estaba totalmente agotado y resignado a mi s(m)uerte, detrás de mí apareció una bicicleta acuática. Una mujer morena, de brazos gruesos y fuertes me tomó de los hombros y me subió. No sé cuanto tiempo transcurrió entre lo uno y lo otro. Pero de lo que estoy seguro es que la Playa de Santa Lucía de Camagüey, a pesar de su tranquilidad, guarda momentos extremos que puede significar ser salvado de las aguas y vivir para contarlo. Y hasta recomendarlo.</p>
<p><img class="alignnone size-medium wp-image-1274" title="kayak" src="http://wilmarcabrera.net/wp-content/uploads/2011/11/kayak-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></p>
<p style="text-align: justify;">Pd. En esta historia no se maltrataron ni remo ni kayak. Los dos fueron rescatados finalmente por un salvavidas. ¿Debería escribir por un &#8220;salva-remos y kayak&#8221;?</p>
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		<title>Málaga (C.F.): Patrimonio Histórico de la Humanidad&#8230; Futbolística</title>
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		<pubDate>Thu, 04 Aug 2011 23:08:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[¡Lo tengo claro! A punto de comenzar otra temporada bipolar de la Liga de Fútbol en España (trofeo que sólo disputan el Real Madrid C.F. y el F.C. Barcelona), además de apoyar al Athletic Club -soy hincha desde los títulos 82-83 y 83-84-, este campeonato voy a hacerle fuerza al &#8220;Patrimonio Histórico Mundial Fútbol Club&#8221; [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><strong>¡Lo tengo claro!</strong> A punto de comenzar otra temporada bipolar de la Liga de Fútbol en España (trofeo que sólo disputan el Real Madrid C.F. y el F.C. Barcelona), además de apoyar al Athletic Club -soy hincha desde los títulos 82-83 y 83-84-, este campeonato voy a hacerle fuerza al &#8220;Patrimonio Histórico Mundial Fútbol Club&#8221; -léase Málaga C.F.-, que este año luce orgulloso en su camiseta Nike el logo de la UNESCO.</p>
<p><img class="alignnone size-medium wp-image-1254" title="malaga_cf_unesco" src="http://wilmarcabrera.net/wp-content/uploads/2011/08/malaga_cf_unesco-e1312500098833-300x132.jpg" alt="" width="300" height="132" /></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Es curioso. </strong>De los 50 bienes con el sello Patrimonio Histórico de la Humanidad que hay en este país, ninguno de ellos está en Málaga. Muy a pesar de que la ciudad cuenta, entre otros, con la Alcazaba -esa fortificación palaciega de la época musulmana, situada en las faldas del monte Gibralfaro-, o la misma Catedral -una de las joyas renacentistas más valiosas de Andalucía-. Por no hablar de ser la ciudad natal de Pablo Ruiz Picasso.</p>
<p><strong>Sin embargo,</strong> el jeque catarí Abdullah ben Nasser Al Thani a punta de chequera quiere cambiar esa historia. Propietario desde el año pasado del Málaga Club de Fútbol, con una millonaria inversión en el equipo -que ronda los 60 millones de euros-, Al Thani apuesta fuertemente esta temporada para conseguir y llevar el título de la Liga a la ciudad. Y hacer así de La Rosaleda, el estadio local, la sede del primer equipo del mundo, campeón por encima de merengones y culés. Una verdadera hazaña que lo pondría en bandeja de plata para ser candidato a ser declarado Patrimonio Histórico de la Humanidad… Futbolística. ¿Por qué no?</p>
<p><strong>Razones las tiene.</strong> Dice la carta de la UNESCO que para adquirir ese sello, los bienes culturales deben reunir al menos las siguientes características:</p>
<p><strong><em>“1) Representar una obra maestra de genio creativo humano”.</em></strong> ¿Acaso lo de reunir en un mismo equipo a Julio ‘La Bestia’ Baptista, Ruud Van Nistelrooy, Diego Buenanote, Joaquín Sánchez, Jerémy Toulalan, Natxo Monreal, Martín Demichelis y Santi Cazorla (y de DT a Manuel Pellegrini), no es de un genio tipo Aladino? Con chequera, pero genio.</p>
<p><strong><em>“2) Ser la manifestación de un intercambio considerable de valores humanos durante un determinado período o en un área cultural específica”.</em></strong> Con treinta jugadores en su plantilla, y 10 nacionalidades distintas (España, Argentina, Portugal, Brasil, Holanda, Uruguay, Dinamarca, Venezuela, Italia y Francia) lo del “intercambio considerable de valores” está más que asegurado en toda la temporada que se avecina.</p>
<p><strong><em>“3) Ser y aportar un testimonio único o por lo menos excepcional, de una tradición cultural o de una civilización desaparecida o que sigue viva”.</em></strong> Está la tienen más fácil, pues el Málaga C.F. es el sucesor del desaparecido en 1992, por problemas económicos, Club Deportivo Málaga.</p>
<p><strong><em>“4) Constituir un ejemplo sobresaliente de hábitat o establecimiento humano tradicional, representativo de una cultura o de culturas ahora vulnerables por el impacto de un cambio irreversible”.</em> </strong>Que Buenanote, Demichelis y Cousillas -asistente de Manuel Pellegrini- dején a un lado del Atlántico la carne y se acostumbren a los espetos de sardinas en la playa mediterránea, cubre este ítem.</p>
<p><strong><em>“5) Recuperar, proteger y conservar un tesoro o bien cultural”. </em></strong>Contratar por cero euros a un goleador como Van Nistelrooy, traerlo de la fría liga alemana para la caliente Málaga ya es una obra de incunable valor museístico (y futbolístico).</p>
<p>Por eso, <strong>Desde la multitud </strong>apoyamos ese proyecto y lanzamos la candidatura del Málaga C.F. para ser considerado bien de Patrimonio Histórico de la Humanidad. Sólo le falta un requisito, que veremos si cumple al final de la temporada: ganar el título de la Liga y vencer al Real Portuguesa (Real Madrid C.F.) y al Qatar Foundation Royal (Barcelona F.C.). Con eso terminaría de cuajar la idea y Al(adino) Thani no tendría que seguir frotando su lámpara de deseos. No hay duda. El jeque quiere que el Málaga C.F. lleve más turistas a la ciudad que la Catedral, Picasso y la Alcazaba juntos.  ¡A por ello!</p>
<p><img class="alignnone size-medium wp-image-1253" title="malaga" src="http://wilmarcabrera.net/wp-content/uploads/2011/08/malaga-224x300.jpg" alt="" width="224" height="300" /></p>
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		<title>Una de espías (Mou: nosaltres t&#8217;estimem)</title>
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		<pubDate>Sun, 01 May 2011 18:13:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[No entiendo porque los seguidores del F.C. Barcelona detestan a José Mourinho. No me explico la razón del odio de los culés hacia el técnico portugués. Deberían adorarlo, amarlo –sería un buen detalle llevar pancartas al próximo partido en el Camp Nou en la que se lean “Mou: nosaltres t’estimem” –. Y tampoco dejaría de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-medium wp-image-1226" title="ITALIA-FUTBOL-JOSE MOURINHO" src="http://wilmarcabrera.net/wp-content/uploads/2011/05/moufotos-300x200.jpg" alt="" width="300" height="200" /></p>
<p><strong>No entiendo</strong> porque los seguidores del F.C. Barcelona detestan a José Mourinho. No me explico la razón del odio de los culés hacia el técnico portugués. Deberían adorarlo, amarlo –sería un buen detalle llevar pancartas al próximo partido en el Camp Nou en la que se lean <em>“Mou: nosaltres t’estimem” </em>–. Y tampoco dejaría de lado planear construirle una estatua al lado de la fuente de Canaletes, donde acostumbran a celebrar los títulos y copas conseguidas por el Barça.</p>
<p><strong>Sí, lo sé, estoy elucubrando.</strong> Y la razón es muy sencilla. Con su propuesta, estrategia y discurso, el entrenador lusitano al servicio del Real Madrid está logrando lo que todo fanático blaugrana ha soñado alguna vez: acabar de una vez por todas con el club blanco. Hacerlo explotar en mil pedazos. De una vez y para siempre.</p>
<p><img class="alignnone size-medium wp-image-1234" title="Jose+Mourinho+Out" src="http://wilmarcabrera.net/wp-content/uploads/2011/05/Jose+Mourinho+Out-192x300.jpg" alt="" width="192" height="300" /></p>
<p><strong>Por eso, la actitud de Mourinho</strong> se me hace algo sospechosa. Más que un entrenador, lo veo como un agente infiltrado que el FCB logró meter dentro del Madrid. Un agente cuya única misión, con su comportamiento, es borrar parte de la historia del, según la FIFA, el mejor equipo de fútbol del siglo XX, para que sólo, en el XXI, reine el FCB en el mundo del balón.</p>
<p><strong>Siguiendo los partidos Madrid-Barça</strong> con tranquilidad, dejando a un lado la furia y la pasión -soy hincha del Athletic Club y mi neutralidad entre merengues y catalanes me lo permite-, eso es lo único que explica el papel del entrenador durante este fin de temporada. Frases salidas de tono, quejas frente a las decisiones de los árbitros y un victimismo sin razón con un club que tiene a varios de los mejores futbolistas del planeta. Lo de espía infiltrado no es una idea al viento y las unidades investigativas de <em>Marca,</em> <em>As</em> y <em>realmadrid.com</em> deberían estar trabajando para desenmascararlo.</p>
<p><img class="alignnone size-medium wp-image-1228" title="mou-van-gaal" src="http://wilmarcabrera.net/wp-content/uploads/2011/05/mou-van-gaal-300x142.jpg" alt="" width="300" height="142" /></p>
<p><strong>Fácil la tienen. </strong>Mourinho estuvo cuatro años en Barcelona (1996-2000) como miembro del cuerpo técnico del FCB. &#8220;Se amamantó de Masía&#8221;, como dicen por acá. Ahí nació todo. Su paso por el Porto, Chelsea e Inter, solo fue una manera de darle confianza al enemigo -el Madrid- para que lo contratara.Y es que en esta guerra que se han convertido los enfrentamientos Madrid-Barça o Barça-Madrid, con demandas de lado y lado, la idea de un topo para acabar con el otro equipo no es demasiado lejana. ¿Shakira vendría siendo la Mata Hari que se mueve, de bando en bando, llevando informes secretos a cada uno de los enfrentados?</p>
<p><img class="alignnone size-medium wp-image-1236" title="mourobson" src="http://wilmarcabrera.net/wp-content/uploads/2011/05/mourobson-300x137.jpg" alt="" width="300" height="137" /></p>
<p><strong>Durante esos cuatro años a Mourinho</strong> lo adoctrinaron con ideología &#8220;gamperiana&#8221;. Entrenamientos duros, que ningún <em>marine</em> estadounidense o soldado de <em>Her Majesty </em>estaría capacitado para aguantar y ejecutar. Jornadas de solo comer <em>pan amb tomàquet. </em>Todo para construir esa personalidad que desborda el de Setúbal y que ni siquiera un interrogador en Guantánamo, por más que lo pudiera torturar, podría descifrar.</p>
<p><strong>No hay más. A por las pruebas.</strong> El portugués es un infiltrado blaugrana que busca ejercer dentro del equipo blanco aquella manida frase: “para vencer a tu enemigo, únete a él y destrúyelo por dentro”. Pues eso. Ahí radica el modo de actuar del <em>míster</em> merengue. Lo tremendo del caso es que, a estas alturas, la contrainteligencia del Madrid no se haya dado cuenta del topo que tiene dentro del equipo. Hoy por hoy, el enemigo a vencer no es FCB. El topo al que hay que cortarle la cabeza es Mou, que en el fondo es más culé y blaugrana que Sandro Rosell, Xavi Hernández y Pep Guardiola juntos.</p>
<p><img class="alignnone size-medium wp-image-1231" title="Pep-Guardiola-y-Jose-Mourinho" src="http://wilmarcabrera.net/wp-content/uploads/2011/05/Pep-Guardiola-y-Jose-Mourinho-300x227.jpg" alt="" width="300" height="227" /></p>
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		<title>La &#8216;Decencia&#8217; de Álvaro Enrigue</title>
		<link>http://wilmarcabrera.net/conferencia/</link>
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		<pubDate>Mon, 14 Feb 2011 16:17:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[&#8220;Y ahora yo qué hago&#8221;. Esa fue la pregunta con la que el escritor mexicano Álvaro Enrigue comenzó su intervención tras la introducción que hizo el editor de Anagrama, Jorge Herralde, durante la presentación de la más reciente novela del autor de Hipotermia y Vidas perpendiculares en la Casa Amèrica Catalunya. Decencia se titula esta [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&#8220;Y ahora yo qué hago&#8221;. Esa fue la pregunta con la que el escritor mexicano Álvaro Enrigue comenzó su intervención tras la introducción que hizo el editor de Anagrama, Jorge Herralde, durante la presentación de la más reciente novela del autor de <em>Hipotermia</em> y <em>Vidas perpendiculares</em> en la Casa Amèrica Catalunya. </p>
<p><em>Decencia</em> se titula esta nueva novela de Enrigue y con la honestidad que corresponde al escritor, el mexicano se explayó en los porqués de su historia. <strong>Desde la multitud</strong> estuvo allí y quiere compartir la voz del autor. A veces algo tan importante como la escritura del mismo. Las fotos son de la página de <a href="https://www.facebook.com/americat.net?ref=ts">Facebook de la Casa Amèrica Catalunya.</a></p>
<p>Parte 1: &#8220;Este un libro que cuenta una historia familiar, básicamente&#8230;&#8221;.</p>
<p><a href="http://wilmarcabrera.net/wp-content/uploads/2011/02/enrigue-3.jpg"><img src="http://wilmarcabrera.net/wp-content/uploads/2011/02/enrigue-3-300x190.jpg" alt="" title="enrigue 3" width="300" height="190" class="alignnone size-medium wp-image-1171" /></a></p>
<p>Parte 2: &#8220;Es una novela que pretende ver al siglo mexicano para ver qué pasó. ¿Cómo coños llegamos adonde estamos ahora&#8230;&#8221;.</p>
<p><a href="http://wilmarcabrera.net/wp-content/uploads/2011/02/enrigue-4.jpg"><br />
<img src="http://wilmarcabrera.net/wp-content/uploads/2011/02/enrigue-4-300x166.jpg" alt="" title="enrigue 4" width="300" height="166" class="alignnone size-medium wp-image-1186" /></a></p>
<p>Parte 3: &#8220;Creo que la novela celebra tanto como condena los pésimos usos del sistema político mexicano del siglo XX&#8230;&#8221;.</p>
<p><a href="http://wilmarcabrera.net/wp-content/uploads/2011/02/enrigue1.jpg"><img src="http://wilmarcabrera.net/wp-content/uploads/2011/02/enrigue1-300x170.jpg" alt="" title="enrigue1" width="300" height="170" class="alignnone size-medium wp-image-1187" /></a></p>
<p>Parte 4: &#8220;Las novelas se escriben para ser escritas, nada más. Y para ser leídas. No sé si sean dispositivos que explican cosas. Una novela es una máquina del lenguaje que sólo se explica a sí misma&#8230;&#8221;.</p>
<p><a href="http://wilmarcabrera.net/wp-content/uploads/2011/02/Enrigue-2.jpg"><img src="http://wilmarcabrera.net/wp-content/uploads/2011/02/Enrigue-2-189x300.jpg" alt="" title="Enrigue 2" width="189" height="300" class="alignnone size-medium wp-image-1188" /></a></p>
<p>Parte 5: &#8220;Las novelas siempre tardan muchísimo&#8230;&#8221;.</p>
<p><a href="http://wilmarcabrera.net/wp-content/uploads/2011/02/enrigue-5.jpg"><img src="http://wilmarcabrera.net/wp-content/uploads/2011/02/enrigue-5-179x300.jpg" alt="" title="enrigue 5" width="179" height="300" class="alignnone size-medium wp-image-1191" /></a></p>
<p>Parte 6: &#8220;Mi identidad catalana se reduce a un cuadrito que teníamos pegado en la pared de nuestra casa que decía Johan Cruyff&#8230; era un autógrafo enviado a México por un pariente de la familia desde Barcelona&#8230;&#8221;.</p>
<p><img src="http://wilmarcabrera.net/wp-content/uploads/2011/02/cruyff-barcelona.jpg" alt="" title="cruyff-barcelona" width="180" height="199" class="alignnone size-full wp-image-1209" /></p>
<p>Parte 7: &#8220;Decencia es una novela que me tomó mucho tiempo escribir&#8230;&#8221;.</p>
<p><img src="http://wilmarcabrera.net/wp-content/uploads/2011/02/decencia2.jpg" alt="" title="decencia2" width="190" height="298" class="alignnone size-full wp-image-1211" /></p>
<p>Parte 8: &#8220;Contar una historia es suficientemente difícil como para ponerse exquisito&#8230;&#8221;.</p>
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		<title>Notas al pie de Sacco</title>
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		<pubDate>Mon, 03 Jan 2011 11:10:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Joe Sacco tiene nombre de boxeador. Sí, de esos italianos o newyorkinos de mandíbula de hierro y cara cuadrada. De esos gigantes campeones de las categorías de los pesos pesados de la AMB o el CMB que se lo jugaban todo, tras 15 asaltos, en un recto de derecha o en un cross de izquierda. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-medium wp-image-1147" title="saccobyn" src="http://wilmarcabrera.net/wp-content/uploads/2011/01/saccobyn.jpg" alt="" width="255" height="255" /></p>
<p><strong>Joe Sacco tiene</strong> nombre de boxeador. Sí, de esos italianos o <em>newyorkinos</em> de mandíbula de hierro y cara cuadrada. De esos gigantes campeones de las categorías de los pesos pesados de la AMB o el CMB que se lo jugaban todo, tras 15 asaltos, en un recto de derecha o en un <em>cross</em> de izquierda. Pero su cuerpo es delgado, no pasa de los 70 kilos. No es boxeador y menos italiano.</p>
<p><strong>Joe Sacco es </strong>maltés y viaja con pasaporte estadounidense. Documento que le permite ir por el mundo, de conflicto en conflicto. De guerra en guerra, tratando como cualquier otro periodista de contar lo que sus ojos ven. Pero Sacco es diferente a muchos otros. Lápiz, libreta y cámara fotográfica en mano, su curiosidad y profesión lo ha hecho estar en lugares como Palestina, Bosnia y Chechenia.</p>
<p><strong>De cada uno</strong> de estos viajes, el ilustrador que se gradúo de periodismo en la Universidad de Oregón (1981), el mismo al que no le recibían sus trabajos porque no estaban dentro de las líneas editoriales de muchos diarios y revistas en EE.UU., decidió seguir adelante y publicar sus historias en el género que mejor manejaba: el cómic.</p>
<p><strong>Así surgieron y</strong> fueron publicados en España: <em>Gorazde: Zona Protegida </em>(Planeta-De Agostini, 2001); <em>Palestina: En la Franja de Gaza</em> (Planeta-De Agostini, 2002); <em>El mediador, una historia de Sarajevo</em> (Planeta-De Agostini, 2004);<em> Apuntes de un derrotista </em>(Plantea-De Agostini, 2006); <em>El final de la Guerra: reseñas biográficas de Bosnia</em> (Plantea-De Agostini, 2006).</p>
<p><strong>Después de haber</strong> ganado, entre otros premios, el American Book Award y el Eisner Award, el re-creador -porque investiga y, a través de su trazo, nos hace vivir la historia que cuenta- desilusionado por el tratamiento que le daban los medios estadounidenses al conflicto palestino-israelí, regresó a ese territorio para mostrarnos los hechos que rodearon y desencadenaron las matanzas de Khan Younis y Rafah en noviembre de 1956. Hechos remitidos a breves informes de los observadores de la ONU y olvidados por periódicos y libros, pero que él se vio comprometido a investigar.</p>
<p><strong>¿Por qué contar</strong> algo tan antiguo, por que no olvidar eso y narrar lo que está pasando ahora en esa parte del mundo? Le pregunta en una viñeta un joven palestino. Sacco le responde con su estilo minucioso, realista, en el que cada detalle cuenta, con la punta de su lápiz bien afilada, en un limpio blanco y negro que llenan las 418 páginas de su más reciente historia <em>Notas al pie de Gaza</em> (Mondadori, 2010): &#8220;Porque tú mismo y tu historia también pueden ser olvidados dentro de unos años&#8221;.</p>
<p><img class="alignnone size-medium wp-image-1149" title="notas-al-pie-de-gaza" src="http://wilmarcabrera.net/wp-content/uploads/2011/01/notas-al-pie-de-gaza-216x300.png" alt="" width="216" height="300" /></p>
<p><strong>Mezcla del trazo </strong>de Robert Crumb, lo satírico de Harvey Pekar <em>(American Splendor) </em>y la investigación de Truman Capote, Sacco logra una obra en la que muestra un conflicto desde adentro, con los odios de unos contra otros. Con el cansancio que denota la población palestina contra los milicianos que enfrentan al gigante invasor y que los utilizan para sus intenciones militares. Con los temores y asares que viven a diario millares de ciudadanos por las calles de una Palestina pobre y olvidada por el mundo. Unas calles por las que transitan autos, sí; pero en donde el tráfico se detiene y se controla por el miedo, las balas trazadoras y las bombas que dejan caer las fuerzas de ocupación israelíes.</p>
<p><strong>&#8220;Ensayo ilustrado&#8221;, </strong>&#8220;cómic periodístico&#8221;, &#8220;cómic ensayo histórico&#8221;, &#8220;cómic documental&#8221;. Estas son algunas de las etiquetas que estudiosos y especialistas han puesto sobre el libro. Lo cierto es que es un documento vital para comenzar a entender lo que sucede en esa región. Para ello, Sacco estuvo tres veces en la Franja de Gaza, durante el 2002 y el 2003. Recopiló cantidad de material, buscó y entrevistó a personas que vivieron los hechos y los llevó a recordar y hablar, viñeta a viñeta, sobre la matanza.  Se mete tanto dentro de la historia que, como ya es costumbre en su trabajo, lo narra en primera persona. Una voz que lo hace más confiable y cercano al lector.  Así Sacco nos conduce de la mano, por Gaza, para ver como los bulldozer derriban las casas de palestinos en la frontera con Egipto. Sacco ve y cuenta lo que pasa actualmente, sin perder el hilo de su historia principal.  Convirtiendo al lector en otro testigo. Otro sobreviviente de las masacres de Khan Younis y Rafah en 1956.</p>
<p><strong>Sí, Joe Sacco</strong> no es un boxeador. Pero en su trabajo periodístico, cómics que cuentan verdades, aplica esa frase que hizo famosa Mohamed Alí: &#8220;Vuelo como una mariposa pero pico como una abeja&#8221;. Así es el trabajo de este maltés que, sin dudarlo, se mete en el ojo del huracán para rayar en su libreta, como si fuera un boxeador de peso pesado que pegara un cross de izquierda o un recto de derecha para vencer por <em>nocaut</em> a sus oponentes. Que no son otra cosa sino el olvido, la desinformación y la mentira.</p>
<p><img class="alignnone size-medium wp-image-1151" title="sacco01" src="http://wilmarcabrera.net/wp-content/uploads/2011/01/sacco01-300x241.jpg" alt="" width="300" height="241" /></p>
<p><strong>pd: En las</strong> facultades de periodismo, si es que todavía las hay, ya debieran jubilar y darle descanso a Truman Capote y su <em>A sangre fría </em>como ejemplo de investigación y de Nuevo (viejo) Periodismo. Ahí está <em>Notas al pie de Gaza</em> de Joe Sacco para reemplazarlo y con mérito sobrado. Porque el cómic también cuenta.</p>
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		<title>Eco descubrió su ‘cementerio’ en España</title>
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		<pubDate>Mon, 27 Dec 2010 12:49:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Barcelona]]></category>
		<category><![CDATA[biblioteca Jaume Fuster]]></category>
		<category><![CDATA[El cementerio de Praga]]></category>
		<category><![CDATA[El Nombre de la Rosa]]></category>
		<category><![CDATA[Umberto Eco]]></category>

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		<description><![CDATA[El cementerio de Praga, según su autor, no es una novela antisemita ni es contra los jesuitas. Solo es una historia que tiene como eje central las falsificaciones en el siglo XIX. En especial sobre Los protocolos de los sabios de Sión. Desde la multitud estuvo en la presentación de Barcelona. –Vostè és l‘últim? –Me [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>El cementerio de Praga,</em> según su autor, no es una novela antisemita ni es contra los jesuitas. Solo es una historia que tiene como eje central las falsificaciones en el siglo XIX. En especial sobre <em>Los protocolos de los sabios de Sión.</em> <strong>Desde</strong> <strong>la multitud</strong> estuvo en la presentación de Barcelona.</p>
<p><img class="alignnone size-medium wp-image-1132" title="eco-139" src="http://wilmarcabrera.net/wp-content/uploads/2010/12/eco-139.jpg" alt="" width="300" height="201" /></p>
<p><strong>–Vostè és l‘últim?</strong> –Me preguntó la señora de sobretodo negro y pelo blanco. Seguía esa costumbre que tienen los catalanes -en el resto de España es igual. Más, si se está al sur- de que cuando llegan a un lugar, bien sea el banco, la panadería, la pescadería o la carnicería, no hacen fila sino que preguntan qué persona tiene el último turno. Luego, en un acuerdo tácito, se acomodan para esperar de manera paciente el llamamiento. Sin revuelos.</p>
<p><strong>Le contesté que</strong> sí y se hizo detrás de mí. Esta vez sí había fila. La cantidad de gente en la sala de recepción de la biblioteca Jaume Fuster, en la parte alta del barrio de Gràcia, era demasiada para seguir el acuerdo, entrar al auditorio y lograr una de las doscientas sillas. Esta concentración de personas no se debía a otra cosa sino a la visita a Barcelona del semiólogo y escritor italiano Umberto Eco, para presentar su más reciente novela: <em>El cementerio de Praga.</em></p>
<p><strong>–¿Por qué le</strong> gusta Umberto Eco? –Le disparé a quemarropa a mi vecina de fila.</p>
<p><strong>–¡Porque es un</strong> escritor del pasado! –No dijo más. La fila comenzó a caracolear hasta dejarnos dentro del auditorio. Quise interrogar a la señora de sobretodo negro y pelo blanco sobre su respuesta. ¿Qué es ser un escritor del pasado? En eso pensaba cuando Eco, el escritor del presente, subió al escenario acompañado de Mònica Terribas, directora del Canal TV3, quién iba a ser la <em>sparring</em> en esta charla sobre la novela. No tuve tiempo para más sino acomodarme, escuchar y tomar nota.</p>
<p><img class="alignnone size-medium wp-image-1133" title="eco-061" src="http://wilmarcabrera.net/wp-content/uploads/2010/12/eco-061.jpg" alt="" width="201" height="300" /></p>
<p><strong>El autor de</strong> <em>El nombre de la rosa, El péndulo de Focault</em> y un sinnúmero de ensayos vestía un traje azul oscuro, una corbata en el mismo tono con figuritas en forma de diamantes de color verde y camisa celeste. No tenía su gabardina ni su sombrero y menos su barba gris que le completaban hasta hace poco un aspecto de detective de una serie policíaca gringa de los años 70.</p>
<p><strong>Seis años le </strong>tomo a Eco investigar y escribir <em>El cementerio de Praga</em>. Una novela que se mueve alrededor de Simone Simonini. “Quise dibujar al personaje más cínico y antipático de toda la historia de la literatura”, dice con la pretensión de alguien que ha trabajado mucho para alcanzar su meta. ¿Lo logró? No se sabe, cada lector deberá responder esa pregunta. Lo único seguro es lo que cuenta el escritor sobre que Simonini es misógino, odia a los judíos, es autor de muchas falsificaciones y complots y muy glotón. “Si comiéramos todo lo que él come, seguro moriríamos”.</p>
<p><strong>La historia de </strong>esta novela se desarrolla en el siglo XIX y tiene como eje central cómo se elaboraron y surgieron <em>Los protocolos de los sabios de Sión,</em> el libro antisemita por excelencia. “Una publicación que muchos interesados quisieron hacer pasar por verdadera, pero no era más que ficción y sátira. Como ya lo demostró el diario inglés <em>The Times,</em> que publicó, en los años 20, que todo era una falsificación”, explica Eco en su italiano con acento piamontés, mientras se acomoda el micrófono que cuelga de una diadema plástica a su cabeza.</p>
<p><img class="alignnone size-medium wp-image-1135" title="eco-040" src="http://wilmarcabrera.net/wp-content/uploads/2010/12/eco-040.jpg" alt="" width="300" height="201" /></p>
<p><strong>La nueva novela</strong> de autor de <em>Apocalípticos e integrados ante la cultura de masas</em> (1965) saca también a la palestra esa vieja pregunta que, con los cables de Wikileaks colgados en Internet, está muy en boga por estos días. ¿Quién dice la verdad en el mundo en que vivimos? El profesor nacido en Alessandria un 5 de enero de 1932 tiene claro su idea frente a la web de Julian Assange. “Todo lo que publican allí ya era sabido por todos. No hay nada nuevo. Además, el poder no siempre es malo y necesita de cierta reserva”.</p>
<p><strong>Lo que sí</strong> remarcó el escritor en su charla es que hay que tener mucho cuidado con las falsificaciones. “Ha muerto mucha gente por informaciones falsas o inventadas. En nuestro tiempo solo tenemos que remitirnos a George W. Bush, en Estados Unidos, y la hipótesis de las armas de destrucción masiva que, en su momento, dicho gobierno argumentó como verdad para invadir a Irak y comenzar esa guerra”.</p>
<p><em><strong>El cementerio de Praga</strong></em> se desarrolla en el siglo XIX, pero no es una novela realista del tipo Balzac, que trata de mostrar de manera minuciosa y detallada la belleza de la época, sino más bien responde a un género que mezcla el drama, lo policíaco, la novela de espías, y el folletín, para enseñar lo turbio y lo oscuro de esos tiempos. “Es una novela de ficción en el que el único personaje inventado es Simonini. Los demás son reales”, asevera Eco. Así Simonini hasta se cruza en Viena con un médico que se apellida Freud, que les receta cocaína a sus pacientes para contrarrestar cualquier dolor y que le confiesa que no está interesado en trabajar nada relacionado con el sexo.</p>
<p><strong>Observando al público </strong>de la misma manera que fija su mirada delante del lente de mi cámara, mientras disparo el obturador, sabiéndose visto no como un escritor sino como una figura que raya en los límites del pop, Eco toma el libro que tiene en frente sobre una mesa, lo abre y busca un pasaje en el que lee una frase dicha por Simonini: “La civilización nunca alcanzará la perfección mientras la última piedra de la iglesia no caiga sobre el último cura y la Tierra quede libre de esa gentuza”.</p>
<p><img class="alignnone size-medium wp-image-1136" title="eco-023" src="http://wilmarcabrera.net/wp-content/uploads/2010/12/eco-023.jpg" alt="" width="300" height="201" /></p>
<p><strong>La cita le sirve</strong> para explicar que no hay que confundir nunca las opiniones de los personajes con las del escritor de ficción. “Hay tres niveles –explica–: el autor, el narrador y los personajes. Cada uno piensa y habla distinto el uno del otro. Eso hay que tenerlo claro”. Por eso le tienen sin cuidado las críticas que ha recibido de <em>L’Osservatore Romano,</em> el diario de El Vaticano, que dice que la novela se centra en  el antisemitismo de los jesuitas. “Eso solo ha hecho que las novela se venda más en Italia”, dice y se echa a reír. Hasta la fecha, en ese país, ya se han vendido más de 600. 000 mil copias.</p>
<p><strong>“No entiendo cómo,</strong> con un protagonista tan antipático, se vendan tantos ejemplares… ¿Se han vuelto locos los italianos? A lo mejor sí porque votan a Berlusconi”, le respondió antes de esta visita a la reportera Olga Pereda, de <em>El Periódico de Catalunya,</em> en Madrid.</p>
<p><strong>Por eso, lo</strong> que sí no puede evitar el autor, que no deja de mover sus manos mientras habla, es que, si su novela trata del poder, las mentiras y las falsificaciones, no le pregunten por Silvio Berlusconi, actual jefe de gobierno en Italia. “Llevo solo unos días en España y siempre me interrogan por lo mismo. Estoy convencido de que si hubiera escrito un libro sobre química, la primera pregunta sería “¿qué piensa de Berlusconi?”. Ahora creo que debí escribir un libro sobre Berlusconi para que me preguntaran acerca de la química”.</p>
<p><strong>Al terminar de</strong> decir esto, Eco sonríe de nuevo, se queda callado y mira cómplice a su pareja en el escenario, Mónica Terribas. La directora de TV3, el canal público de Catalunya, advierte al público que debido a su apretada agenda, el autor no tendrá tiempo para responder preguntas de los asistentes y menos firmar libros. ¿A esto se refería la señora de sobretodo negro y pelo blanco cuando dijo que le gustaba Eco por ser “un escritor del pasado”? No sé, tendré que buscarla para que me lo explique.</p>
<p><img class="alignnone size-medium wp-image-1134" title="eco-125" src="http://wilmarcabrera.net/wp-content/uploads/2010/12/eco-125.jpg" alt="" width="201" height="300" /></p>
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		<title>Conversación con Herralde</title>
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		<pubDate>Wed, 10 Nov 2010 09:54:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Premio Herralde de Novela]]></category>

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		<description><![CDATA[Anagrama, la ya legendaria y prestigiosa editorial fundada por Jorge Herralde Graú, a finales de los 60, recién hizo público el nombre del ganador del Premio Herralde de Novela en 2010, el colombiano Antonio Ungar, por su libro Tres ataúdes blancos. Pero como Desde la multitud no sufre de la prisa ni de las ligerezas [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Anagrama</strong>, la ya legendaria y prestigiosa editorial fundada por Jorge Herralde Graú, a finales de los 60, recién hizo público el nombre del ganador del Premio Herralde de Novela en 2010, el colombiano Antonio Ungar, por su libro <em>Tres ataúdes blancos</em>. Pero como <strong><em>Desde la multitud</em> </strong>no sufre de la prisa ni de las ligerezas y menos prontitudes, lo que en África llaman &#8220;el mal de los blancos&#8221;, al paso lento de siempre he decidido rememorar una charla que tuve con el editor en Bogotá, con motivo de la Feria del Libro de 2007, publicada en el diario El Tiempo el 28 de abril de ese año. Una conversación que no pierde vigencia sobre el oficio de editar, que el mismo Herralde denomina &#8220;El oficio infatigable&#8221;.</p>
<p><img class="alignnone size-medium wp-image-1121" title="herralde" src="http://wilmarcabrera.net/wp-content/uploads/2010/11/herralde-206x300.jpg" alt="" width="206" height="300" /></p>
<p><strong>¿Cómo es el proceso de encontrar nuevos valores en la escritura? </strong></p>
<p><strong></strong>Un editor es un lector profesional y con los años la percepción se va afinando. Leyendo la primera página de un manuscrito se sabe si allí hay escritor o no. Luego hay que seguir leyendo para ver si, además de escritor, hay libro.</p>
<p><strong>De sus autores, ¿hay unos más difíciles de editar? </strong></p>
<p>En realidad no tanto. Los autores extranjeros ya han pasado el proceso de edición en su país, ahí simplemente es traducir e intentar que sea lo mejor posible. Y con autores en lengua española, en realidad nunca hemos tenido problemas, porque ellos entienden que siempre lo que hacemos es en favor del texto.</p>
<p><strong>¿Recuerda una anécdota que haya tenido con alguno? </strong></p>
<p>En el caso de Roberto Bolaño, en <em>Los detectives salvajes, </em>me pasé un fin de semana devorando la historia. Este enorme libro tenía muchos minicapítulos, pero había cuatro que yo pensaba que necesitaban un poco de tijera. De los cuatro, en dos Bolaño me hizo caso y en los otros dos fue muy testarudo. A él le gustaban así. Entonces le dije: &#8220;El libro es tuyo&#8230; adelante&#8221;, pero en un plan de gran cordialidad.</p>
<p><strong>Y en cuanto a los títulos, ¿de dónde salen? </strong></p>
<p>A mí me divierte mucho cambiar el título y como ya hay algunos autores que lo saben, incluso me lo piden. Me pasó con Enrique Vila-Matas y su libro <span id="lw_1289380409_3" class="yshortcuts"><em>El viaje</em></span><em> vertical.</em> Antes se llamaba de otra manera. <em>El viaje vertical</em> era mejor, pues, por otra parte, era una coletilla que salía en varias ocasiones dentro del libro.</p>
<p><strong>¿Qué busca en o con un título? </strong></p>
<p>Una cosa muy fácil y difícil, que sea pertinente, que sea atractivo, que no traicione al libro y que vaya a la esencia de la obra.</p>
<p><strong>¿Qué le gustó de Bukowski? </strong></p>
<p><span id="lw_1289380409_4" class="yshortcuts">La rabia</span>, la honestidad profunda, el gusto por el &#8216;wild side&#8217;, una cosa muy desgarrada y auténtica, expresada en una sintaxis muy limpia pero, al tiempo, calculada.</p>
<p><strong>¿Y de Hanif Kureishi? </strong></p>
<p>La primera obra que leí de él fue <em>El buda de los suburbios. </em>Me gusta mucho, pero estamos esperando otro Do de pecho. El lector de Kureishi está esperando una gran novela, que creo es en la que está trabajando y que me tiene que mandar en un mes.</p>
<p><strong>¿Qué hay en el horizonte literario, en autores y títulos? </strong></p>
<p>Hay un grupo de jóvenes escritores británicos, bastante cuajados, como Irvine Welsh, que desde <em>Trainspotting,</em> junto con Bukowski, es el representante por excelencia en Anagrama del paseo por el lado salvaje y luego está Nick Hornby. De éste, hemos rescatado sus tres primeras novelas, que había publicado Ediciones B. Dos de ellas son <em>Alta fidelidad</em> y <em>Fiebre en las gradas</em>, un libro sobre música pop y otro sobre fútbol.</p>
<p><strong>¿Cómo está la relación de Anagrama con Colombia? </strong></p>
<p>Me gustaría que fuera como la que tenemos con <span id="lw_1289380409_5" class="yshortcuts">México</span>, Argentina y Chile. Con este país ha habido muchos desencuentros por los distribuidores. Ahora estamos con <span id="lw_1289380409_6" class="yshortcuts">Intermedio</span>. Con ellos, solo los dos últimos años se ha notado un empuje, una dedicación y un profesionalismo superior. Eso es importante, porque si la distribución es buena, la otra tarea es buscar autores locales para publicar al tiempo con España, para irradiarlos a Latinoamérica. Esto pasa con Sergio Pitol, <span id="lw_1289380409_7" class="yshortcuts">Carlos Monsivais</span> y <span id="lw_1289380409_8" class="yshortcuts">Juan Villoro</span>, en México; <span id="lw_1289380409_9" class="yshortcuts">Ricardo Piglia</span> y Alan Pauls, en Argentina; y Alejandro Zambra, un joven muy prometedor en Chile; en cambio, en Colombia, por este problema de la distribución, no podíamos captar autores. Confío en que eso se consolide para ir vinculando más escritores colombianos.</p>
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